Cuando era pequeña, cuando salía del consultorio médico, mi padre siempre me recompensaba llevándome a la librería Couceiro a comprar un cuento (o dos).
Cuando estábamos haciendo recados y necesitábamos un descanso por el calor, la lluvia... íbamos a la librería a saludar a la gente que trabajaba allí y, de paso, comprar otro libro.
Cuando llegaba la Navidad, la feria del libro, un cumpleaños o, simplemente, pasábamos por delante, era inevitable entrar. Y así, entre su gente y sus historias, pasé muchos momentos hermosos.
Por eso me hace especial ilusión anunciar que, a partir de ahora, los juegos de Brazolinda también estarán a la venta en la librería Couceiro de Santiago de Compostela, situada en la plaza de Cervantes. De esta manera, a mi manera, también podré ayudar un poco a que la infancia de los niños de hoy sea tan feliz como lo fue la mía.
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